Las válvulas de servicio se pueden utilizar para realizar distintos trabajos dentro del sistema, tales como:
Verificar los niveles de presión dentro del sistema.
Presurizar y/o despresurizar el sistema.
Realizar vacíos.
Para cargar o descargar el sistema con refrigerante, agente de limpieza, nitrógeno, etc.
Realizar evacuación de gases del sistema.
Algunos sistemas de refrigeración incluyen las válvulas de servicio directamente desde fábrica,
sin embargo, en otros sistemas no los trae por defecto pero es posible instalarla para poder dar el servicio correspondiente,
tal es el caso de los compresores herméticos, pues, la mayoría no trae válvula de servicio desde fábrica,
por lo que es necesario adaptarla.
Estas válvulas suelen ser válvulas de servicio con núcleo, que son las más conocidas para los compresores herméticos
y que para adaptarla al sistema es necesario realizar un trabajo de soldadura.
Esta válvula es como la que se muestra en la imagen:

La válvula de servicio con núcleo es un componente manual esencial en sistemas de refrigeración. Su función principal es permitir el acceso controlado al circuito para realizar tareas de diagnóstico, carga o mantenimiento.
Estructura y Funcionamiento
En el centro de la válvula se encuentra el núcleo, una pieza interna similar a la válvula de un neumático, que funciona mediante una aguja central. Cuando esta aguja es presionada (por ejemplo, al conectar un manómetro o herramienta de servicio), la válvula se abre, permitiendo el paso del refrigerante o la lectura de presión.
Como se observa en la imagen, la válvula cuenta con una rosca en la entrada, donde se pueden acoplar instrumentos como manómetros o analizadores. Al enroscar el instrumento, se presiona el núcleo, y si el sistema está presurizado, el valor se refleja directamente en el manómetro.
Punto Crítico: El Núcleo
El núcleo es la parte más sensible de la válvula. Está equipado con sellos internos que, con el tiempo y el uso continuo, pueden desgastarse, perder estanqueidad y generar fugas. Por ello, el núcleo debe revisarse periódicamente y reemplazarse cuando sea necesario.
El reemplazo es sencillo: muchas válvulas incluyen un tapón con doble función. Esta tapa, al invertirse, actúa como extractor de núcleo, permitiendo desenroscarlo manualmente para su sustitución sin necesidad de herramientas especiales.
Tipos de Válvulas de Servicio
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Unidireccionales (una vía): Tienen una única abertura. Son las más comunes en aplicaciones estándar.
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Bidireccionales (dos vías): Disponen de dos puertos que pueden abrirse o cerrarse según las necesidades de servicio. Son útiles para un control más versátil del flujo.
Estas válvulas pueden instalarse en distintos puntos del sistema:
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En el compresor
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En la línea de succión
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En la línea de descarga
Esto permite, en caso necesario, aislar el compresor del resto del sistema para mantenimiento o diagnóstico.
Recomendación de Uso: Apertura Controlada
Un aspecto crítico en el uso de cualquier válvula de servicio es evitar el "golpe de ariete" o presión de choque. Este fenómeno se produce cuando una válvula se abre de forma brusca, generando una liberación repentina de presión que puede dañar componentes como manómetros, mangueras o incluso la propia válvula.
Por ello, la apertura debe realizarse de forma lenta y controlada, idealmente comenzando con una octava parte de la vuelta total, permitiendo que la presión se estabilice progresivamente.
✅ En resumen:
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El núcleo es clave para el sellado y la funcionalidad de la válvula.
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Requiere inspección periódica y puede reemplazarse fácilmente.
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Abre lentamente las válvulas para evitar daños por presión de choque.
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Usa válvulas adecuadas según la aplicación: una o dos vías.


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